Sobre el papel, tener una propiedad en Valencia es una posición envidiable. La demanda de alquiler es alta, la oferta es escasa y tu activo se revaloriza. Pero ser propietario y gestionar son cosas muy distintas. En cuanto entra un inquilino, tu inversión deja de ser una línea en una hoja de cálculo. Pronto se convierte en un pequeño negocio diario. Eso significa dudas de los inquilinos,...